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Opinión

CUANDO VER YA NO ES CREER: IA, Micropolítica y la fabricación de realidades

“El mayor truco del poder no consiste en ocultar la realidad, sino en fabricar una alternativa más creíble que la realidad misma.” LA PARADOJA DE HANY FARID

Dr. Alfredo Cuéllar

Dr. Alfredo Cuéllar

15 junio, 2026 · 7 min de lectura · 144 lecturas
Dr. Alfredo Cuéllar

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EN SÍNTESIS

Es difícil imaginar una paradoja más inquietante.

Hany Farid es considerado uno de los mayores expertos mundiales en detección de imágenes y videos manipulados por inteligencia artificial. Durante décadas ha dedicado su vida profesional a distinguir entre lo auténtico y lo falsificado.

Su trabajo consiste en analizar sombras, perspectivas, reflejos, ángulos, geolocalizaciones y detalles casi imperceptibles para la mayoría de las personas.

Sin embargo, hoy reconoce algo que debería preocuparnos a todos:

La tecnología está avanzando tan rápido que incluso los expertos comienzan a perder confianza en lo que observan.
Hany Farid no es un observador cualquiera. Durante décadas ha dedicado su carrera al análisis forense digital y a la detección de imágenes y videos manipulados, desarrollando herramientas utilizadas por gobiernos, medios de comunicación, tribunales y empresas tecnológicas.

Precisamente por eso resulta tan significativa su advertencia. Cuando uno de los principales defensores y arquitectos de una disciplina afirma que la tecnología está avanzando hasta el punto de volver insuficientes los métodos tradicionales de verificación visual, estamos frente a algo más que una opinión técnica. Es el equivalente a escuchar a un traductor profesional afirmar que pronto las máquinas traducirán mejor que los seres humanos, o a un experto en ajedrez reconocer que las computadoras ya han superado definitivamente a los grandes maestros. 

La importancia de la advertencia radica en que proviene de alguien que conoce profundamente los límites y las posibilidades de su propia especialidad.

Su conclusión es contundente: “Dentro de uno o dos años, nuestro sistema visual será prácticamente inútil.”

No estamos hablando de un futurista ni de un vendedor de tecnología.

Estamos escuchando a uno de los principales especialistas del mundo en detectar engaños visuales.

Y eso cambia completamente la conversación.

 

EL FIN DE LA EVIDENCIA VISUAL

Durante siglos, la humanidad desarrolló una regla sencilla para validar la realidad:

Ver para creer.

Los tribunales aceptaban fotografías.

Los medios de comunicación utilizaban imágenes como prueba.

Las personas confiaban en videos y grabaciones para confirmar hechos.

La evidencia visual ocupaba un lugar privilegiado dentro de los mecanismos de construcción de la verdad.

Pero esa época está llegando a su fin. Por primera vez en la historia, la tecnología permite fabricar imágenes, videos y voces prácticamente indistinguibles de los originales.

La consecuencia es profunda: ver ya no será suficiente.

Entramos en una etapa donde la percepción humana deja de ser un instrumento confiable para distinguir entre realidad y ficción.

DE LA INFORMACIÓN A LA FABRICACIÓN DE REALIDADES

Este fenómeno trasciende la tecnología. Nos lleva directamente al terreno del poder.

Si la información es poder, la capacidad de fabricar realidades visuales representa una nueva dimensión del ejercicio del poder.

En la Micropolítica hemos sostenido durante años que el poder no depende solamente de la autoridad formal o de los recursos económicos. También depende de la capacidad para influir en percepciones, interpretaciones y narrativas.

La inteligencia artificial amplifica esa capacidad hasta niveles sin precedentes.

Antes era posible manipular opiniones.

Ahora será posible manipular evidencias.

La diferencia es enorme.

Las opiniones pueden debatirse.

Las imágenes aparentemente auténticas suelen aceptarse de manera inmediata.

Por ello, la fabricación de realidades visuales podría convertirse en una de las herramientas micropolíticas más poderosas del siglo XXI.

Los actores políticos han intentado siempre influir en la interpretación de los hechos. La diferencia es que tradicionalmente discutían sobre el significado de la realidad. Hoy comenzamos a entrar en una etapa en la que también será posible disputar la existencia misma de los hechos. La frase “tengo otros datos” podría evolucionar hacia algo mucho más complejo: “tengo otra realidad”. Y cuando múltiples realidades compiten simultáneamente por la legitimidad pública, la lucha por el poder adquiere una dimensión completamente nueva.

 

LA POLÍTICA GENERADA POR IA Y ¿COMUNICACIÓN O CONTAMINACIÓN?

Esta reflexión conecta directamente con otra pregunta que hemos planteado en artículos anteriores:

¿La inteligencia artificial está mejorando la comunicación política o está contaminando el ecosistema informativo?

La respuesta comienza a ser evidente.

El problema ya no consiste únicamente en producir más información.

El problema consiste en producir cantidades masivas de versiones alternativas de la realidad.

Cuando millones de contenidos pueden generarse automáticamente, la escasez deja de ser el desafío principal.

La sobreabundancia se convierte en la amenaza.

Lo que enfrentamos es una forma de contaminación cognitiva.

Una saturación permanente de mensajes, imágenes y narrativas que dificulta distinguir entre lo verdadero, lo falso y lo probable.

 

LA CONEXIÓN CON “LA BASURA Y EL INTERNET”

Hace algunos días reflexionábamos sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial terminara inundando Internet con contenido sintético.

La preocupación era válida.

Pero el problema podría ser todavía más grave. No sólo enfrentamos la producción masiva de texto artificial. Ahora enfrentamos la producción masiva de realidades artificiales.

La basura digital evoluciona. De la contaminación informativa estamos pasando a la contaminación perceptiva.

Y una vez que la percepción se contamina, la confianza comienza a deteriorarse.

 

EL RECURSO MÁS ESCASO DEL FUTURO

La mayor amenaza no es que la gente crea noticias falsas.

La mayor amenaza es que la gente deje de creer en cualquier cosa.

Cuando toda evidencia puede ser falsificada, la confianza social comienza a desaparecer.

Y sin confianza, las instituciones se debilitan.

Los medios pierden credibilidad.

La democracia se vuelve vulnerable.

Las relaciones humanas se deterioran.

La confianza podría convertirse en el recurso más escaso y valioso del siglo XXI.

Durante siglos, gran parte de nuestra relación con la realidad descansó sobre una premisa aparentemente incuestionable: lo que vemos merece un grado básico de confianza. Aunque la expresión “ver para creer” tiene raíces más antiguas, suele asociarse con el episodio bíblico de Santo Tomás, quien sólo creyó en la resurrección de Cristo después de verla con sus propios ojos. La frase terminó convirtiéndose en uno de los pilares culturales del pensamiento humano. 

Hoy, por primera vez en la historia, comenzamos a entrar en una época en la que incluso esa antigua certeza podría dejar de ser válida.

REFLEXIÓN FINAL

Quizá la advertencia más importante de Hany Farid no sea tecnológica. Es una advertencia sobre el futuro de la verdad, de la confianza y del poder. Porque cuando una sociedad ya no puede distinguir con certeza entre lo real y lo fabricado, no sólo se altera la información: se debilitan los cimientos sobre los que descansa la vida colectiva.

Nos está recordando que la humanidad está entrando en una etapa donde la verdad ya no podrá depender exclusivamente de nuestros sentidos.

Tendremos que desarrollar nuevos mecanismos de validación, nuevas formas de alfabetización digital y nuevas capacidades críticas, todo ello con la ayuda de la misma tecnología que ha producido el fenómeno y, paradójicamente, aumentando nuestra dependencia de ella.

Porque cuando ver deja de ser creer, la defensa de la realidad se convierte en una responsabilidad colectiva.

Y en ese nuevo escenario, la lucha por el poder ya no consistirá únicamente en controlar la información. 

Consistirá en controlar aquello que las personas aceptan como realidad.

Y pocas formas de poder han sido históricamente más poderosas que esa.

*El Dr. Alfredo M. Cuéllar es profesor retirado de California State University, Fresno; exprofesor e investigador asociado de Harvard University; consultor internacional y autor del libro Micropolítica: El poder invisible en la vida cotidiana de las organizaciones. Es considerado uno de los principales estudiosos de la micropolítica organizacional en el ámbito hispano.

El presente texto utilizó herramientas de Inteligencia Artificial como apoyo en la organización y redacción de ideas. El contenido, las interpretaciones y las conclusiones son responsabilidad exclusiva del autor.

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