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Opinión

El voto puso un límite: Ahora hay que gobernar

Los votantes modificaron el equilibrio del poder en Washington. Después de años de polarización, demostraron que el voto todavía puede corregir su rumbo

Dr. Alfredo Cuéllar

Dr. Alfredo Cuéllar

En Síntesis

5 noviembre, 2026 · 6 min de lectura · 69 lecturas
El voto puso un límite: Ahora hay que gobernar

En Síntesis

El voto puso un límite: ahora hay que gobernar

por 

Alfredo Cuéllar*

Trump perdió el control del Congreso, pero no la presidencia. Esa diferencia encierra tanto la importancia de las elecciones intermedias del 3 de noviembre como el desafío que comienza para los demócratas: convertir el rechazo al presidente en una alternativa de gobierno, sin caer en la imitación ni en la revancha.

Los votantes modificaron el equilibrio del poder en Washington. Después de años de polarización, demostraron que el voto todavía puede corregir su rumbo. No resolvieron todos los problemas de la democracia estadounidense, pero hicieron funcionar uno de sus mecanismos fundamentales: poner límites a quienes gobiernan.

Las cifras de una derrota histórica

Las cifras muestran la magnitud del cambio. Al cierre de esta columna, las proyecciones dan al bloque demócrata del Senado, incluidos dos independientes, 54 escaños frente a 44 republicanos. Dos contiendas siguen sin definirse. Los siete escaños arrebatados a los republicanos corresponden a Carolina del Norte, Carolina del Sur, Kansas, Iowa, Texas, Ohio y Maine.

En la Cámara de Representantes, los demócratas también aseguraron la mayoría y, según Associated Press, conquistaron más de dos docenas de distritos republicanos, algunos donde Trump había ganado por amplio margen en 2024. Además, ganaron gubernaturas hasta ahora republicanas: Keisha Lance Bottoms en Georgia, Amy Acton en Ohio, Rob Sand en Iowa y Gina Hinojosa en Texas. El conteo continúa; las proyecciones periodísticas no sustituyen la certificación oficial.

Una victoria de la democracia y sus instituciones

Fue una de las jornadas más oscuras para Trump, el trumpismo y el Partido Republicano. Pero también fue una victoria de la democracia. Los ciudadanos votaron y sus votos cambiaron la distribución del poder. La jornada transcurrió con relativamente pocos problemas, según los reportes disponibles. Las instituciones electorales estatales y locales, respaldadas por los tribunales frente a intentos de interferencia, mostraron capacidad para cumplir su función. Frente al impulso destructivo de Trump, esa resistencia institucional importa.

No fue un triunfo demócrata: fue un rechazo a Trump

Conviene, sin embargo, no confundir el resultado con un cheque en blanco. Mi lectura es que fue, ante todo, un rechazo a Trump, no una adhesión incondicional al Partido Demócrata. ¿Entenderán sus dirigentes la diferencia?

Trump puede perder una elección; el trumpismo puede sobrevivir. El daño no desaparece con el cambio de una mayoría parlamentaria. Queda el ejemplo de un ejercicio del poder que normaliza la mentira, debilita instituciones y cruza límites sin consecuencias inmediatas. Otros políticos podrían intentar seguir ese camino. La respuesta no puede consistir en recorrerlo desde el bando contrario.

El desafío: gobernar sin imitar al trumpismo

La nueva mayoría deberá demostrar que puede servir mejor a la gente, dentro de las facultades que realmente tendrá. El gobierno dividido que se perfila para enero no equivale a una presidencia demócrata. Trump conservará enormes atribuciones y capacidad de veto. Hacer promesas que el Congreso no puede cumplir por sí solo sería preparar una nueva frustración.

Economía, costo de la vida y guerra de Irán

La primera tarea es atender el costo de la vida: impulsar medidas que alivien la presión sobre las familias y exigir resultados al Ejecutivo. También debe buscarse una salida a la guerra de Irán, que considero costosa e insensata. [Hasta ahora, Irán ha obtenido una ventaja estratégica.] Se deben apoyar esfuerzos diplomáticos que permitan normalizar el flujo de petróleo y reducir la presión sobre la gasolina. La mayoría legislativa puede exigir explicaciones y ejercer sus atribuciones; no puede conducir por sí sola la política exterior ni fijar los precios.

Justicia y recuperación de la confianza institucional

En la justicia, el Senado deberá ejercer con seriedad su facultad de examinar y, en su caso, rechazar nombramientos judiciales extremos o carentes de méritos. Recuperar la confianza en el sistema judicial, especialmente en la Corte Suprema, exige rigor y respeto a la ley, no sustituir una obediencia partidista por otra.

ICE, inmigración y respeto a los derechos

La supervisión de ICE debe ser estricta. Sus operativos tienen que respetar la ley, el debido proceso y los derechos de las personas. Documentar abusos, exigir cuentas y combatir las ilegalidades es una responsabilidad constitucional, no un espectáculo para alimentar las redes sociales.

Poner límites al poder presidencial

Lo mismo vale frente a los vetos y las acciones ejecutivas de Trump. No toda discrepancia política constituye una ilegalidad. Donde haya abusos, deben probarse; donde haya actos ilegales, deben combatirse por las vías correspondientes. Que el presidente asuma el costo político de sus decisiones, sin convertir cada conflicto en una representación partidista.

El camino hacia 2028

La elección de 2028 también empieza a prepararse ahora, pero no con una coronación anticipada. Newsom u otra figura demócrata tendrá que demostrar que puede reunir una mayoría amplia. Antes que elegir un nombre, hace falta construir una propuesta de país y ofrecer resultados que la vuelvan creíble.

La verdadera prueba: gobernar, no buscar revancha

La justicia debe ocuparse de las responsabilidades legales de Trump; la historia juzgará su legado. Los demócratas tienen otra tarea inmediata: legislar, supervisar y demostrar capacidad de gobierno. El voto puso un límite. Convertirlo en una alternativa, y no en una revancha, será la verdadera prueba.

 

*Alfredo Cuéllar es profesor universitario retirado de California State University, Fresno. Fue profesor de la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard, donde se convirtió en el primer mexicano en ejercer la docencia en esa escuela. Es autor y creador de la Micropolítica: El Ejercicio del Poder, una propuesta teórica y práctica para comprender las relaciones de poder, su acumulación, ejercicio y transformación. El autor utiliza herramientas de inteligencia artificial como apoyo en la investigación, organización de información y revisión editorial de sus artículos. Las ideas, interpretaciones, juicios y conclusiones expresados son de su exclusiva autoría y responsabilidad.

 

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