Francia prepara una marcha masiva este 17 de octubre tras un mes de protestas estudiantiles
De las aulas a las calles: Cómo Francia llegó a la movilización nacional del 17 de octubre
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Lo que comenzó como una protesta por la falta de docentes derivó en una crisis nacional, con miles de detenidos y más de 250 concentraciones previstas
Lo que comenzó como una protesta por la falta de profesores en un liceo cercano a París terminó convirtiéndose en una movilización masiva que amenaza con paralizar distintas ciudades de Francia. Para este sábado 17 de octubre están previstas más de 250 concentraciones en todo el país, con estudiantes, sindicatos y trabajadores unidos en una jornada de rechazo a las políticas del gobierno de Emmanuel Macron.
La convocatoria llega después de un mes marcado por bloqueos escolares, enfrentamientos con la policía, miles de detenciones y anuncios gubernamentales que no consiguieron desactivar el conflicto. A las demandas educativas se sumó el rechazo al proyecto presupuestario de 2027, que contempla un ajuste de hasta 54.000 millones de euros.
Falta de profesores: la primera ficha de dominó
El 17 de septiembre, docentes del liceo Saint-Exupéry de Créteil, en la periferia de París, iniciaron una huelga para denunciar la falta de personal. Los estudiantes se sumaron rápidamente y comenzaron a reclamar mejoras en las condiciones de enseñanza.
En los días siguientes, las protestas se extendieron a otros centros educativos. Los alumnos denunciaban aulas con entre 32 y 35 estudiantes, edificios deteriorados y temperaturas que habían alcanzado los 40 grados durante las olas de calor.
También cuestionaban Parcoursup, la plataforma utilizada para gestionar el acceso a la educación superior, por considerar que genera desigualdades y una presión excesiva sobre quienes buscan ingresar a la universidad.
Hacia finales de septiembre, aproximadamente 180 establecimientos participaban en bloqueos. Para el día 29, la cifra había aumentado a 338 centros educativos.
Las organizaciones estudiantiles terminaron agrupando sus exigencias en diez medidas de emergencia:
- Contratación masiva de profesores.
- Plan nacional de docentes suplentes.
- Reducción del número de alumnos por aula.
- Aumento del personal administrativo y de apoyo.
- Plan nacional de renovación edilicia.
- Acondicionamiento climático de emergencia.
- Modificación de los horarios y jornadas de clase.
- Eliminación definitiva de Parcoursup.
- Creación de 250.000 plazas universitarias adicionales.
- Inyección directa a becas de estudio.
Además, se exige una inversión de 10.000 millones de euros para la educación pública.
De los bloqueos a los enfrentamientos policiales
La situación cambió de escala durante los primeros días de octubre. Los bloqueos comenzaron a estar acompañados por enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y episodios de violencia, incluidos incendios en instalaciones escolares de Nantes y Ruan.
El Gobierno respondió con detenciones y el cierre preventivo de entre 400 y 500 establecimientos educativos. Sin embargo, la medida tampoco logró frenar las movilizaciones.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Lens, donde un adolescente de 15 años perdió una mano tras la explosión de una granada policial. El caso intensificó las críticas al uso de la fuerza y contribuyó a que se abrieran 36 investigaciones internas sobre actuaciones policiales.
El 6 de octubre, durante una jornada denominada "Acto III", las protestas alcanzaron ciudades como París, Lyon y Marsella. El propio Gobierno reconoció una participación de al menos 250.000 manifestantes.
Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y las detenciones continuaron. Para mediados de octubre, el balance acumulado presentado por el Ministerio de Justicia superaba las 8.000 personas bajo custodia policial, alrededor del 85% menores de edad. Unos 2.700 jóvenes enfrentaban procedimientos judiciales.
La movilización estudiantil también recibió el respaldo de figuras públicas. El 6 de octubre, Bally Bagayoko, alcalde de Saint-Denis e integrante de La Francia Insumisa, participó en una manifestación en París, donde se interpuso entre la policía antidisturbios y los estudiantes. Durante el episodio fue alcanzado por gas lacrimógeno, en una escena que circuló ampliamente por redes sociales. Posteriormente, el prefecto de policía de París presentó una denuncia penal en su contra por presunta incitación a cometer un delito.
Bagayoko defendió su participación y sostuvo que el Estado debía "responder a los estudiantes con medidas presupuestarias concretas y no con la policía".
Días después, el 13 de octubre, la activista climática Greta Thunberg también se sumó a las movilizaciones, apoyando los bloqueos estudiantiles en Saint-Denis. Thunberg fundamentó su unión a las protestas argumentando que el Gobierno les "está robando el futuro" a las nuevas generaciones al no priorizar la inversión en la educación pública y al excluirlas por completo de las decisiones que afectan directamente sus vidas.
Los estudiantes comenzaron a reunir otros frentes
Ante la presión, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció medidas para atender las demandas educativas, entre ellas la incorporación de profesores suplentes y un incremento presupuestario de 1.200 millones de euros para 2027. Pero la distancia entre esa propuesta y los 10.000 millones solicitados por las organizaciones estudiantiles mantuvo abierto el conflicto.
El 13 de octubre, una nueva jornada de huelga educativa reunió a cerca de medio millón de manifestantes en distintas ciudades. La movilización coincidió con el inicio del debate presupuestario para 2027 en la Asamblea Nacional.
El proyecto de austeridad del Ejecutivo presentado por el Eliseo busca sanear las arcas públicas mediante un severo plan de recorte fiscal que asciende a los 54.000 millones de euros. Los sindicatos consideraron que semejante reducción del gasto público afectaría a servicios esenciales y salarios.
En efecto, algunos sindicatos se unieron a las movilizaciones. A la convocatoria del 17 de octubre se incorporaron organizaciones juveniles, sectores ferroviarios, trabajadores del transporte, agricultores. Además, revivió el movimiento de los Chalecos Amarillos, que salieron a las calles para protestar por el encarecimiento drástico del costo de vida y el aumento del combustible diésel.
Las elecciones en el horizonte aumentan la presión
La movilización llega a seis meses de las elecciones presidenciales de abril de 2027. Macron afronta el tramo final de su mandato sin mayoría absoluta en la Asamblea Nacional y con una oposición desde los dos lados del espectro político que intentan aprovechar el desgaste gubernamental.
El partido de izquierda, La Francia Insumisa, busca acercarse al electorado juvenil mediante su respaldo a las movilizaciones. Jean-Luc Mélenchon proclamó de forma célebre en sus redes la "toma de la Bastilla" de la protesta estudiantil. Esta fue la razón por la cual Lecornu acusó al partido del líder izquierdista de intentar aprovechar políticamente las protestas.
Macron denunció públicamente que las inquietudes de los estudiantes están siendo "explotadas políticamente y transformadas en violencia urbana" por sectores extremistas que solo buscan generar caos. "El derecho a manifestarse se respeta plenamente, pero el problema surge cuando elementos desorganizados solo buscan causar daños y desorden".
Por otro lado, Agrupación Nacional, la fuerza derechista de Marine Le Pen, mantiene distancia frente a los bloqueos, pero apuesta a captar el malestar por el costo de vida y la inseguridad.
Le Pen ha presentado el estallido social y la crisis presupuestaria como la prueba del fracaso total de los mandatos de Macron. Además, ha advertido de forma tajante que si los franceses no eligen una "ruptura política", el país se encamina inevitablemente hacia el impago de su deuda pública.
Un sábado de máxima tensión
Los servicios de inteligencia de la policía, los sindicatos y los analistas coinciden en que la jornada de este sábado 17 de octubre de 2026 se perfila como la más intensa y compleja del actual estallido social. Los estudiantes de secundaria consideran esta fecha como la "culminación" de un mes de protestas.
A nivel nacional: Se estiman entre 500 manifestaciones principales y más de 1.000 acciones territoriales que incluyen el bloqueo de 132 rotondas, unas 50 gares (estaciones de tren) y cerca de 68 peajes de autopistas.
La marcha coincidirá con el inicio de las vacaciones escolares de Todos los Santos, una fecha de desplazamientos importantes en Francia. Existen preavisos de huelga y posibles interrupciones en servicios urbanos, accesos a aeropuertos y algunas conexiones ferroviarias.
Ante el riesgo de disturbios, el Ejecutivo activó una célula interministerial de crisis, coordinada con el Ministerio del Interior. Las autoridades también autorizaron excepcionalmente el uso de granadas aturdidoras para esta jornada.
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